Relatos_paula_cabrera

Suelo rehuir de este tipo de ‘protocolos artísticos’ pero puedo comprender que un artista deba de tener un ‘statement’, una declaración de intenciones que confirme una actitud ante el mundo y, por tanto, un discurso. Quizás sea por eso por lo que mis trabajos tiendan a ser limpios y precisos (porque no me gusta estar todo el día explicando) pero también porque me obsesiona que las personas no puedan entender lo que hago, o porque me inquieta que no reciban ese ‘punctum’ (según la acepción de Roland Barthes) al ver algunas de mis imágenes. Suelo tener una especie de ‘manía pedagógica’ al plantear mis proyectos. Por todo esto intentaré manifestar brevemente mis ideas, mi relación con la fotografía, mi visión sobre ella pero, sobre todo, mi posición ante el mundo que me rodea y que es, al fin y al cabo, lo que hace que yo tenga la necesidad de expresarme.

Comencé a estudiar Bellas Artes sin saber exactamente qué es lo que quería hacer. He tocado (y sigo tocando) diferentes ‘palos’: pintura, collage, ilustración, etc. aunque la imagen fotográfica ha estado siempre presente. Fui formándome e introduciéndome en el mundo de la fotografía de manera casi independiente a la facultad (lugar donde, desde mi punto de vista, la fotografía no adquiere mucho protagonismo y desde donde a veces el planteamiento es extremadamente conceptual olvidando la condición documental de esta). Mi relación con la fotografía ha ido madurando con el tiempo y, actualmente, mi concepción sobre ella es bastante amplia y flexible.

Entiendo la Fotografía como un medio de expresión, como herramienta para trabajar conceptos íntimos y personales o para desinhibirme de la realidad e invitar a las personas a imaginar con mis propias historias: la fotografía no tiene por qué ser siempre una huella de la realidad. Hacer reflexionar sobre lo cotidiano, sobre la naturaleza y sobre la vida que la conforma el tiempo. Pensar e imaginar. Despiezar ese tiempo en pequeños fotogramas y crear relatos imaginarios que hablan de él y de cómo las cosas se desvanecen o vuelven de manera cíclica a ser otras de nuevo. Jugar con este concepto es algo que es inevitable para mí, ya que el propio medio fotográfico me transmite la idea del paso del tiempo. Hasta ahora me ha interesado la idea de guiar a las personas hacia mis propios significados para contar mi propia realidad, mi mundo interior a través de estos relatos que invento y se me vienen a la cabeza.

 

 

De la misma manera, concibo la Fotografía como un medio documental fuera de esa expresión estética autónoma porque, precisamente eso, es la que la hace especial con respecto a las demás disciplinas. Utilizar la fotografía no como un simple medio sino como una manera de ser y estar ante el mundo, de enseñar y posicionarme ante hechos reales y temas en los que me pueda introducir como testigo, para sentirme conocedora de ello y poder enseñar con sinceridad. Siento un cierto compromiso ante el mundo que me rodea y por ello intento hacer reflexionar a las personas, con mis proyectos, sobre la sociedad, sobre nosotros. Porque, como escribió Susan Sontag, “El problema no es que la gente recuerde por medio de fotografías, sino que tan sólo recuerda las fotografías”. La fotografía tiene que permanecer en el recuerdo no sólo como ‘fotografía’, como ‘icono’, sino como ‘experiencia’ para aprender y enseñar, y es por ello por lo que la fotografía como documento, como memoria colectiva, ha comenzado a interesarme desde hace unos años. Quizás, como dije al principio, todo esto viene de esa ‘manía pedagógica’. 

Defiendo la fotografía documental, pero pienso que, además, de la intervención únicamente como testigo, el fotógrafo/artista existe y debe existir. El fotógrafo documental fotografía la realidad que se le representa pero ha de tener una posición, una manera de contar, un lenguaje que se relacione directamente con su manera de ver las cosas, de mostrar el mundo. En definitiva, creo (y es lo que procuro hacer con mi trabajo) que debe de haber una práctica correcta y coherente con el medio que nos rodea, pero basada en nuestras propias experiencias, ideas, pensamientos políticos/sociales e, indiscutiblemente, con nuestra actitud ante el mundo. Y yo, finalmente, con mi actitud lo que procuro es trabajar temas ante los que me comprometo, que me interesan personalmente, que siento cercanos y que considero que tienen un interés social para comprender la vida, para dar a conocer cosas, para comprendernos a nosotros mismos como sociedad y para revolver, aunque sea un poquito, los juicios y pensamientos establecidos de cada uno.




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